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07 agosto 2012

Genet y la crisis

Un accidente llevó a Pablo Messiez, dramaturgo y director de teatro argentino, radicado en España, al texto Las criadas de Jean Genet; al leerlo supo que, aunque empolvado por ser de otra época, la intensidad del texto podía reflejar la crisis que aqueja a España.

Para nosotros quizá suene un tanto común la palabra “crisis”. En muchos países de América Latina, incluidos por supuesto México y Argentina, hemos vivido con crisis durante toda nuestra vida, los españoles no. Las relaciones de poder suelen acrecentarse durante una crisis, dominados y dominantes en esta situación excepcional subrayan su natural odio recíproco. En este contexto aparece la revisión de Las criadas de Jean Genet, una obra potente, cargada de violencia, cuyo trasfondo psicológico es la insatisfacción y cuyo canal expresivo es la denuncia.

Dos criadas, Solange y Clara, saben que son despreciadas por su patrona, La señora. “Su vida, sus vestidos, son nuestra vergüenza”, dice Solange, interpretada por Fernanda Orazi, quien al lado de Bárbara Lennie, en el papel de Clara, nos regalan una interpretación vertiginosa y cargada de emociones, que quizá le deba mucho a la naturaleza del texto, que como dijo la propia Fernanda Orazi en entrevista con RTVE, “es muy intenso y muy de decirlo todo, como alguien que escupe en vez de hablar. Tiene ese aspecto vomitivo en el que llena de imágenes el asco y el desprecio”.

Llama la atención el hecho de que las dos hermanas tengan un acento distinto (argentino y español), como parte del juego de la obra, y que el papel de la señora sea interpretado por un hombre, Tomás Pozzi, cuyo trabajo habría que calificar de hallazgo, en primer lugar porque nos hace creer que es una mujer, a pesar de que va ataviado con un vestido por el que asoma el vello de su pecho, y que cepilla una calvicie; y en segundo lugar porque su registro está a muchos kilómetros de distancia del de sus compañeras. Al contrario de ellas él va a lo exagerado, haciéndonos pensar en un trabajo distanciado y hasta cierto punto cómico, sin embargo dibuja con maestría la caricatura de una mujer hipócrita y decadente. En algún momento es imposible no ver a Solange y a Clara como dos migrantes latinoamericanas siendo humilladas por una vieja mujer europea.

Cuando la señora de la casa se ausenta, las criadas juegan a tomar su lugar, se ponen sus vestidos, se sientan frente a su espejo y usan su maquillaje. Todo esto, mientras realizan las tareas domésticas que odian, pero a las que están obligadas por su condición social. Además planean su asesinato.

Con pocos recursos escenográficos y subrayando el peso que tienen los objetos sobre el escenario, además de las grandes interpretaciones que nos brindan los tres actores, podemos afirmar que Las criadas es uno de los platos fuertes de este festival de teatro, ya que no sólo propone sus propias convenciones teatrales, sino que además expresa con maestría el malestar de quienes se saben despreciados.

Hoy se presenta en el escenario del Teatro de la Ciudad a las 19:00 hrs. No se la pierdan.

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