13 abril 2018

El fuego y el relato / Giorgio Agamben

Al final de su libro sobre la mística judía, Scholem cuenta la siguiente historia que le fue transmitida por Yosef Agnón:

Cuando el Baal Shem, el fundador del jasidismo, debía resolver una tarea difícil, iba a un determinado punto en el bosque, encendía un fuego, pronunciaba las oraciones y aquello que quería se realizaba. Cuando una generación después, el Maguid de Mezrtich se encontró frente al mismo problema. Se dirigió a ese mismo punto en el bosque y dijo:“No sabemos ya encender el fuego, pero podemos pronunciar las oraciones”, y todo ocurrió según sus deseos. Una generación después, Rabí Moshe Leib de Sasov se encontró en la misma situación, fue al bosque y dijo: “No sabemos ya encender el fuego, no sabemos pronunciar las escrituras, pero conocemos el lugar en el bosque, y eso debe ser suficiente”. Y en efecto, fue suficiente. Pero cuando transcurrida otra generación, Rabi Israel de Rischin tuvo que enfrentarse a la misma tarea, permaneció en su castillo, sentado en su trono dorado, y dijo: “No sabemos ya encender el fuego, no somos capaces de recitar las oraciones y no conocemos siquiera el lugar en el bosque: pero de todo esto podemos contar la historia”, Y, una vez más, con eso fue suficiente.

Fragmento. El fuego y el relato. Ed. Sexto Piso. Ed. 2016.

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